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Prades y Siurana – Miró

Como es sabido, la infancia de Joan Miró estuvo marcada por sus vacaciones en Cornudella de Montsant, en casa de sus abuelos paternos, y en Mallorca, con su abuela materna. Desde su más tierna infancia, dibujar era ya «una verdadera necesidad física», hasta el punto de que, según recuerda él mismo, con 5 o 6 años, mientras se bañaba en un río del Camp de Tarragona, se le ocurrió que podía coger un poco de barro para decorar la tela de un paisaje que había pintado.

Su período en Cornudella, en 1906, con 13 años, y las visitas a los pueblos de alrededor se documentan a partir de los dibujos conservados en el fondo de la Fundació Joan Miró de Barcelona. Asimismo, en 1917, con 24 años, pintó una serie de cuadros en Siurana y Prades, adonde iba en verano desde su finca de Mont-roig, a unos 30 km, en sus visitas a los abuelos de Cornudella. De esta localidad pintó algunas vistas: la iglesia renacentista en Cornudella. Pueblo e iglesia y la plaza del pueblo en Cornudella. Calle del pueblo; así como ermitas: Cornudella. Capilla de Sant Joan petit y Cornudella. Ermita de Sant Joan del Codolar. Pintó otros elementos del pueblo y masías: Estudio de casas y personaje; Cornudella. Casas; Cornudella. Paisaje con casa y Cornudella. Paisaje nocturno. Asimismo, dibujó otros paisajes donde los árboles tenían gran relevancia: Cornudella. Camino con cipreses o Cornudella. Paisaje con árboles perteneciente a la serie homónima. Con 23 años, en la primavera de 1917, Miró pasó un tiempo en Siurana, a ocho kilómetros de Cornudella, donde pintó ocho telas: Siurana. Pueblo y camino; Siurana. El camino; Siurana. El pueblo; Siurana. La iglesia; Siurana; Siurana. La iglesia; Siurana. María y Siurana, mujeres jugando a cartas. Seis paisajes y dos composiciones con mujeres.

En cuanto a Prades, ciertamente, le impresionó el paisaje de la «vila vermella» (la villa roja) y la naturaleza de las montañas de Prades, con la ermita de la Mare de Déu de l’Abellera, una pequeña construcción del siglo XVI, enclavada en mitad de la montaña y asentada en una cueva con una vista espectacular sobre el valle del Brugent. Desde luego, un paisaje idéntico al que fue su principal fuente creativa en Mont-roig del Camp. Miró ya había pintado varios dibujos de las calles y la iglesia de Prades durante sus excursiones con el abuelo Joan Miró, herrero de Cornudella, durante el verano de 1906, cuando juntos visitaron Ulldemolins, Porrera, Albarca y Prades. Además, en 1917, junto con los ocho cuadros de Siurana, también pintó dos de la villa roja: Prades, una calle (FJM) y Prades. Pueblo (Museo Guggenheim de Nueva York).

riudoms mas de la calderera

Riudoms – Gaudí

En la genealogía de Antoni Gaudí i Cornet encontramos artesanos del oficio de calderero por parte de madre y padre. La familia paterna procedía de Riudoms, donde tenía una pequeña propiedad rural, el Mas de la Calderera (declarado Bien Cultural de Interés Local en 1993), que se abastecía de agua por una mina y donde se cultivaba huerta y viña; por ello, la familia iba a menudo cuando Gaudí era un niño. 

Su familia era modesta, si bien económicamente independiente y con una elevada base cultural, siempre fundamentada en la lectura y los libros, que el propio Gaudí leía con avidez durante los largos períodos de enfermedad que a menudo le obligaban a permanecer en el mas de Riudoms, en contacto directo con la naturaleza. 

De camino al Mas de la Calderera, por el margen izquierdo de la riera de Maspujols y en dirección a la montaña, hay una pequeña arboleda llamada el pinar del Sec, escenario de los juegos infantiles del pequeño Anton. Mientras jugaba con las lagartijas, los caracoles y las plantas, Gaudí fantaseaba sobre leyendas épicas protagonizadas por estos singulares personajes. Según las anécdotas de que hay constancia, sus vecinos se enfadaban con el pequeño Gaudí porque se dedicaba a desmontar los márgenes hechos de piedra y guijarros buscando bichos para jugar.

Si bien recibió una herencia psicológica de Reus, como centro y exponente del Camp de Tarragona, población y mercado en que confluían quienes querían prosperar, no son menos importantes los valores del mundo agrícola que aprendió de Riudoms, en el mas familiar. Allí descubrió la fuerza imponente de un solo árbol, no como parte de un bosque, sino como un ser capaz de crecer y producir por sí solo, o la capacidad de adaptación de los elementos naturales al medio. En el Riudoms de la infancia de Gaudí, destacan los tonos amarillentos de la brillante luz mediterránea, los campos de viña y cereales en otoño, los líquenes (simbiosis de hongo y alga) que crecen en las cortezas de los árboles o la flor de la uña de gato (conocida en la zona como crespinell de Reus).

Podéis visitar la ruta urbana Gaudí en Riudoms, que incluye: la plaza de L’Arbre (proyectada por el arquitecto japonés Hiroya Tanaka), la casa solariega de los Gaudí en el Rabal de Sant Francesc (donde tenía la calderería su padre; actualmente un equipamiento cultural que se puede visitar), la plaza de L’Om o la estatua dedicada a Gaudí en la plaza de la Iglesia de Sant Jaume. Disponéis del recorrido aquí.

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