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Cambrils – Joan Miró

Joan Miró se sentía totalmente identificado con el Camp de Tarragona. En una carta a Lola Anglada (21-7-1915), dice así: «Me encuentro en esta tierra de fuego y mar azul, muy azul. ¡Dios ha hecho realmente hermoso este Camp de Tarragona! Aquí trabajo mucho, trabajo desesperadamente». Son sus veranos más intensos en la finca de Mont-roig, cuando pinta una serie de dibujos de los trabajos del campo y del puerto de Cambrils. En ellos vemos, por ejemplo, a campesinos en carro o labrando, mujeres reparando redes de pesca, grupos de pescadores descargando pescado o escenas en el mercado (de pescado y productos del campo). En otra carta a Anglada (7-8-1915), Miró describe: «He llegado nuevamente a esta tierra de luz y mar, de campesinos de mejillas coloradas, fuertes como estas montañas, y barcas con las velas muy blancas que sacan peces de muchos colores…». Según el fotógrafo E. Scheidegger: «A Miró le fascinaba todo esto y le inspiraba para su trabajo. Me encargó que plasmara en mis fotografías todo este mundo del mar…».

A principios del siglo XX, Cambrils era la estación de tren más cercana a Mas Miró, a unos siete kilómetros, y había también una buena carretera para ir de visita o a pintar. En el año 1917, Miró pintó dos cuadros en dicho pueblo: Cambrils, playa y Cambrils, el puerto. En otra de sus cartas a Lola Anglada (18-9-1917), le cuenta la vida en la finca y cómo trabaja en Cambrils: «Día admirable, muy luminoso, música de colores. Fiesta de la vendimia y pisado de la uva. […] Esta tarde, después de comer… en bicicleta, gomas bien infladas, carretera rodando sobre dos ligeras ruedas. Árboles, viñas, olivos, pinos, una franja de platino. En pocos minutos en Cambrils ante una tela y un caballete. El mar, barcas, perros que persiguen a los gallos. Brava gente del mar… Después del trabajo llego a casa cansadísimo, poco dispuesto a acabar de exprimirme el cerebro. Noche, después de cenar, a dormir el sueño de los que cavan y labran la tierra».

Fuente destacada: Juncosa Vecchierini, Elena. «Mas Miró (Mont-roig). Aportaciones documentales a uno de los espacios creativos de Joan Miró». Premio Pilar Juncosa de investigación 2011 (Fundació Pilar i Joan Miró, Mallorca), inédito.

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La playa de la Pixerota – Joan Miró

Joan Miró tenía la costumbre de bajar a diario desde el Mas (finca) de Mont-roig hasta la playa de la Pixerota a nadar y hacer gimnasia. Le gustaba coger piedras, raíces y cañas para hacer esculturas, así como otros objetos que el mar arrastraba y estimulaban su creatividad. Algunos se conservan aún en su taller de Mas Miró. A orillas del mar, también encontró la inspiración para crear una de sus primeras obras pictóricas, Playa de Mont-roig (1916).

​​«La playa de Mont-roig es de una gran belleza, es muy estimulante para mí. Desde la playa y mirando hacia la montaña se ven unas formas puntiagudas que son muy impresionantes. Allí, cerca de la Casilla de los Carabineros, había un majestuoso pino. Cada día iba corriendo desde el Mas hasta la playa. Para perder grasa, me ponía una especie de faja como la que aún llevan los boxeadores y los jugadores de fútbol, y encima un jersey de lana. Me hacía sudar mucho. Cuando llegaba a la playa, estaba empapado en sudor; me quitaba el jersey y me ponía a hacer gimnasia. Finalmente, me tiraba al agua y después tomaba un baño de sol. En la playa siempre recogía cosas. Veía un objeto, una raíz o una conchita y me sentía atraído. Lo cogía, lo estudiaba. Me estimulaba mucho».

Desde Mas Miró, en su recorrido hasta la playa de la Pixerota, entre caminos marcados por las rodadas de los carros y barrancos de frondosa vegetación, Joan Miró encuentra hinojo aromático, agaves en flor con ramas de formas piramidales (que, incluso, recuerdan al símbolo mironiano de la escalera de la evasión), higos chumbos (que tanto gustaban al pintor), cañaverales de blancas espigas y pinos singulares que a menudo se podían ver antes de llegar a las playas naturales y salvajes de Mont-roig.

Fuente destacada: Juncosa Vecchierini, Elena. «Mas Miró (Mont-roig). Aportaciones documentales a uno de los espacios creativos de Joan Miró». Premio Pilar Juncosa de investigación 2011 (Fundació Pilar i Joan Miró, Mallorca), inédito.

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La playa de Sant Salvador y Les Madrigueres – Pau Casals

«La belleza de Cataluña me alimenta desde niño. Cuando cierro los ojos, veo el mar de Sant Salvador y el pueblo marinero de Sitges, con las barquitas de pesca en la arena, las viñas, los olivos y los granados del Camp de Tarragona, el río Llobregat y los picos de Montserrat. Cataluña es la tierra en que nací y la amo como a una madre».

El primer asentamiento en la zona se remonta al siglo XI. En el siglo XVIII, desde la playa de Sant Salvador se embarcaba aguardiente y vino con destino a los puertos de América y Europa. Por ello, siempre había una gran actividad fruto del intercambio comercial y social.

Para Pau Casals, la playa de Sant Salvador es el vínculo permanente con su tierra y su infancia. Cuando era pequeño, su madre lo llevaba a menudo a la ermita románica de Sant Salvador, donde cuenta que descubrió los sonidos del viento que se filtraba y silbaba a través de los ventanales y el sentido de la luz mediterránea. Solían dar largos paseos por la playa y, con los años, el genio se mandó construir una casa de veraneo a la que retornaba cada verano después de sus giras mundiales para descansar y reencontrarse con familia y amigos. Casals siempre fue un enamorado del mar… su luz intensa, el sonido de las olas, la arena de la playa, el olor a agua salada, los elementos naturales marinos…

«Algunos de los ratos más divertidos de mi vida los he pasado jugando a tenis, montando a caballo, nadando… Y era posible llevarlo a la práctica gracias a la proximidad de Sant Salvador, donde tenía mi anhelada playa».

En la costa del Baix Penedès, Pau Casals daba largos paseos entre espacios naturales, en un barrio marinero por excelencia. Se relacionaba mucho con los pescadores de la playa de Sant Salvador cuyo trabajo y fortaleza admiraba, y solía elogiar a sus vecinos, los marineros.

«No creo que pase un solo día de mi vida sin volver a mirar con sorpresa el milagro de la naturaleza».

El área natural de Les Madrigueres es una zona litoral de unas 30 ha situada en el núcleo marítimo de Sant Salvador de El Vendrell, donde se muestra el triunfo de la naturaleza. Abarca el antiguo cauce de la riera de La Bisbal y los terrenos inundables adyacentes, desde la vía del tren hasta el mar. Se trata de un espacio que no ha sido urbanizado, donde subsisten zonas agrícolas cuyo origen se remonta a los antiguos usos agrarios tradicionales ya desaparecidos. Se trata de una zona de reducidas dimensiones pero con gran diversidad de hábitats: playas de arena y dunas, lagunas litorales con juncales y cañaverales, matorral mediterráneo y maquia con encinas. En ella crían muchas especies de aves, como el chorlito. Cerca de la playa se encuentra un búnker de la Guerra Civil. En general, tiene un elevado interés ambiental y paisajístico por su carácter singular, en un entorno litoral totalmente urbanizado, y por su función de corredor ecológico entre el mar, los campos y las montañas inferiores. Un espacio ideal para contemplar una puesta de sol después de un día de excursión, ¡y sentirse en armonía con el planeta!

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