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El camino de El Vendrell a Sant Salvador – Casals

Entre las zonas montañosas del Penedés y el mar, se extiende una estrecha senda llana rodeada de campos de viñas que se ha usado como vía de comunicación desde la antigüedad. De hecho, los caminos que unían El Vendrell y la playa de Sant Salvador eran muy transitados por los carros que transportaban vino y aguardiente, ya que esta playa llegó a ser uno de los principales puertos de exportación de estas bebidas. Por ello, Pau Casals hacía a menudo este recorrido cuando bajaba a la ermita y a la playa de Sant Salvador con su madre.

A través de la vía verde, podemos seguir la ruta que une El Vendrell con la playa de Sant Salvador a pie, corriendo o caminando. Se trata de un itinerario sin dificultad, apto para todas las edades en cualquier época del año.

Podéis descargar la ruta aquí.

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El camino de Mont-roig a la ermita de la Roca – Miró

Joan Miró era una persona metódica. Para él, era importante tener un horario y una disciplina. Cada día se despertaba temprano y se dirigía a su taller. Trabajaba sin descanso hasta la hora de la comida. Para trabajar, siempre el silencio y la soledad. Después, para retomar fuerzas, la poesía o la música. Por la tarde, eran habituales sus paseos hasta la ermita de la Roca o hasta la playa de la Pixerota. El camino de Mont-roig a la ermita de la Roca atraviesa un inmenso campo de olivos de infinito verdor. La panorámica desde el mirador de la ermita es impresionante: una extensa llanura de campos de cultivo y un mosaico de verdes sin fin que se extiende hasta el mar. Miró también recorría el camino en la tradicional romería. La festividad de la patrona de Mont-roig se celebraba el 8 de septiembre y consistía en una peregrinación seguida de una misa, comida popular y el tradicional baile de coques (documentado desde 1816 y, desde 1992, recuperado por la Asociación de Vecinos Muntanya Roja).

En torno al espacio natural de la ermita encontramos varias fuentes y merenderos señalizados para comer y descansar al aire libre. Es una zona de fácil acceso para vehículos desde la T-322 o a pie por varios senderos como el GR 192, un tramo del cual se conoce también como el Camí Vell de l’Ermita. Desde Mont-roig son unos 25 minutos a pie. El recorrido se encuentra en el mapa de rutas de senderismo de Mont-roig.

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La piedra seca en El Vendrell – Casals

Merece la pena descubrir un elemento más de los paisajes de Pau Casals: las construcciones de piedra seca. En Sant Vicenç de Calders, la zona más agrícola del municipio de El Vendrell, y en sus inmediaciones se halla un amplio y variado patrimonio de piedra seca. En la ruta de Piedra Seca, no sólo conoceremos las barracas más interesantes y originales, sino también otros elementos que se engloban dentro de esta técnica tan propia del lugar, como pozos o márgenes centenarios. A cargo de la Asociación de Vecinos de Sant Vicenç de Calders.

El mapa de Caminos de El Vendrell incluye el mapa topográfico del término municipal, las curvas de nivel, la red hidrográfica y rutas de senderismo para hacer a pie o en bicicleta. Además, el Patronato Municipal de Turismo, junto con la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de El Vendrell, ha editado una nueva versión cuyas rutas podemos descargar en nuestro GPS.

También os puede interesar explorar la ruta circular de la Piedra Seca en Sant Vicenç de Calders u otras rutas de senderismo de El Vendrell.

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Las barracas de piedra seca de Mont-roig – Miró

Es notorio que a Joan Miró lo encontraban a veces sentado en los márgenes de piedra seca esperando la puesta de sol, a menudo en el lado oeste de su finca, en el Tancat, un terreno de secano con algarrobos próximo al barranco de Rifà. También existen fotografías del pintor en los márgenes del Camí Vell que lleva a la ermita de la Mare de Déu de la Roca. En verdad, Miró admiraba las construcciones de piedra en seco por su componente artesanal, por la maestría que exigían a los labradores expertos en aquel arte de disponer piedras en las posiciones exactas y con las medidas más adecuadas para sostenerse sin ningún material de unión. A su vez, dichos márgenes causaban un efecto visualmente hermoso a la vez que definían de forma ordenada el territorio de Mont-roig y alrededores. En un cuaderno de 1940-1941 conservado en la Fundació Joan Miró de Barcelona, hablando de sus inicios en la escultura, dice así: «[…] picando piedras, retocándolas, de tronas de árboles…». Las tronas son construcciones circulares de piedra seca que rodeaban los troncos de los árboles y se rellenaban de tierra para proteger a los más jóvenes de las fuertes ráfagas de viento de Mont-roig.

A lo largo de la historia y en todo el mundo, siempre se ha sacado el mejor provecho de la piedra como herramienta o material para todo tipo de construcciones. En el municipio, hay más de un centenar de barracas de piedra seca catalogadas; algunas de ellas, monumentales. Dichas construcciones, levantadas por los campesinos más especializados, presentan un buen estado de conservación y una notable diversidad de estilos y formas.

Para conocer las barracas de piedra seca, existe una ruta fácil de seguir que permite disfrutar del paisaje y admirar importantes construcciones, como castillos e iglesias, así como once barracas modestas, si bien meritorias, que han abastecido a los hombres humildes de lo necesario para hacer más llevaderas las duras labores del campo. 

Ruta por libre, a pie o en coche. Podéis descargar el recorrido aquí.

Mas de la Calderera – Gaudí

Según algunos testigos, Antoni Gaudí habría venido al mundo en el Mas (finca) de la Calderera y, al día siguiente, fue bautizado en Reus en la iglesia Prioral de Sant Pere, como indica su fe de bautismo. La finca de Riudoms pertenecía a la familia de Antoni Gaudí desde el siglo XVIII y empezó a conocerse como de la Calderera sobre todo a partir del momento en que su abuela paterna, Rosa Serra Torroja, enviudó de Francesc Gaudí Salvay, calderero de oficio. Situada a poco más de un kilómetro del pueblo, tocando a la riera de Maspujols, la atraviesa la mina de Sant Isidre, una de las muchas que abastecen el término de Riudoms de norte a sur. Los dos plataneros centenarios situados ante la finca y la era fueron algunos de los lugares más frecuentados por el niño Gaudí. El mas era «el rincón del mundo que más quería», según su biógrafo Joan Bergós.

El Mas de la Calderera original solo estaba formado por la casita principal de dos pisos; las construcciones adyacentes se edificaron después de los Gaudí. En la finca, se cultivaba mayormente viña, pero, a partir del contrato de aparcería, se plantarían avellanos y olivos. La planta baja se empleaba para la mula y las herramientas, mientras que la primera planta era una sala sin paredes: únicamente disponía de una tela situada en mitad de la estancia como separación para las ocasiones esporádicas en que pernoctaban; en caso contrario, servía principalmente para guardar la cosecha. La familia Gaudí pasaba largas temporadas en el mas, sobre todo estivales.

En 1993 fue declarado Bien Cultural de Interés Local. Actualmente, es de propiedad privada.

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Riera de Maspujols y pinares de Riudoms – Gaudí

«¿Quiere saber dónde encontré mi modelo? Un árbol crece hacia arriba, aguanta sus ramas y éstas, sucesivamente, sus ramitas y éstas, a su vez, las hojas. Y cada parte individual ha estado creciendo armoniosamente, magníficamente, después de que Dios, el artista, lo crease.»

Antoni Gaudí, conocido en Riudoms como Anton de la Calderera, jugaba entre los árboles del pinar del Sec y otros pinares de los alrededores, así como en el cauce de la riera de Maspujols y el arroyo de Riudoms. La inclinación de aquellos grandes troncos, inmensos a los ojos de un niño, causada por la fuerza del viento, seguramente le sugirió la manera de aprovechar la naturaleza para huir de la línea recta en sus obras, como se aprecia en las columnas del Park Güell o las del interior de la Sagrada Familia, acabadas en forma de copa de árbol.

En sus intermitentes crecidas, la riera arrastra todo tipo de materiales que quedan depositados en su cauce. El niño Antoni Gaudí removía los sedimentos en busca de elementos que se convertían en tesoros y se llevaba a casa. De hecho, la riera constituiría el eje vertebral de varios asentamientos humanos a lo largo de los siglos, como atestiguan los restos arqueológicos encontrados a ambos lados de su curso. En este sentido, Riudoms cuenta con veinte yacimientos históricos registrados desde la prehistoria, pasando por la época romana, hasta nuestros días. En concreto, en 1850 se registró un horno de arcilla, del que el pequeño Gaudí, al parecer, habría rescatado algunos fragmentos de piezas. Asimismo, el pequeño Anton recorría los caminos de las fincas y se fijaba en la vegetación más alejada de los puntos de agua.

Actualmente, la riera es una zona de paseo habitual transitada por los habitantes y visitantes de Riudoms.

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