Genios +

Casals Casals Gaudí Gaudí Miró Miró Picasso Picasso
picasso català

Picasso: catalán

Uno de los aspectos que aún no se ha estudiado en profundidad sobre Picasso es hasta qué punto formó parte del ambiente artístico de la Barcelona de finales del XIX y principios del XX, así como la importancia de la cultura catalana en sus primeras obras. Eduard Vallès, doctor en historia del arte, dedica su tesis a la influencia del arte catalán sobre Picasso.

 

Ilustración del menú de Els 4 Gats realizada por Picasso (derecha);
el retrato de la contracubierta es obra de Ramon Casas (izquierda).
Museo Picasso de Barcelona

Es sabido que el establecimiento barcelonés Els 4 Gats fue la clave de la modernidad para el joven artista. Era lugar de encuentro y tertulia de la vanguardia catalana. En la taberna se representaban espectáculos de guiñol, sombras chinas y conciertos y se organizaban actos literarios, así como exposiciones. Picasso entró en contacto con otros jóvenes que querían ser artistas, como, por ejemplo, su gran amigo Carles Casagemas, cuyas vivencias compartidas y trágica muerte en París marcaron profundamente su obra. Su grupo de amigos se vio inspirado por la generación de artistas catalanes predecesora.

En junio de 1901, Picasso expuso algún dibujo en la Sala Parés, junto a otros de Ramon Casas, para promocionar la revista Pèl & Ploma. Cabe mencionar la exposición posterior de Casas en esta misma sala, en 1902, porque, entre los retratos de personajes ilustres y pinturas al óleo, Picasso se dará a conocer con el óleo Últimos momentos, actualmente localizado, gracias a la tecnología, bajo otra composición de gran relevancia, La vida (1903), en The Cleveland Museum of Art.

Otro hecho singular de la influencia del arte catalán en Picasso se sitúa en la exposición de Isidre Nonell en la Sala Parés, en enero de 1902, cuando Picasso regresaba a Barcelona en pleno proceso creativo de su «época azul». Como lo detalla Eduard Vallès:

«La exposición de Nonell en la Sala Parés en enero de 1902 se ha convertido, por varios motivos, en un momento liminar en la historia del arte catalán y español. Nonell presentó solamente unas quince telas con (mujeres) gitanas, pero su lectura posterior trasciende la propia muestra, más allá del vapuleo de la crítica y los coleccionistas. Esta exposición ponía a prueba la modernidad barcelonesa y situaba a la sociedad artística ante un espejo […] que no le gustaba en absoluto».

 

INFORMACIÓN

Centre Picasso
Calle de l’Antic Hospital, s/n
43596 Horta de Sant Joan

https://centrepicasso.cat/?lang=es
info@centrepicasso.cat
+34 977 435 330 / +34 649 211 195 

horta picasso cubisme

Picasso: cubismo

«Fue justo donde empezó el cubismo». (Gertrude Stein)

 

Varios estudios dan cuenta de la importancia de la forma cónica de la montaña de Santa Bàrbara y del icono que representa en la producción cubista de Picasso. El artista la fotografía y la pinta al óleo varias veces. Tanto es así que la forma de la montaña se apodera del cuerpo de Fernande en los retratos que le dedica el pintor. Picasso envía a los hermanos Stein algunas fotografías del proceso de las obras acabadas y dispuestas en el taller de la segunda planta del panadero Tobies Membrado. Picasso es consciente de que la visión cubista es una interpretación intelectual del paisaje; por ello, lo documenta todo.

Obras cubistas en el taller de Horta, 1909. Museo Picasso de París

 

«Debemos detenernos un poco más a contemplar la producción de Horta, subrayando su carácter progresivamente platónico, en el sentido de que, aquellas casas y aquellos paisajes no nos describen la realidad del pueblo, sino que nos lo subliman. Las paredes y los tejados están hechos de aire, para que podamos pasar a través de ellos, ingrávidos, como si estuviéramos en el Paraíso». (Josep Palau i Fabre)

 

El cubismo en palabras de Picasso

«Para darle una interpretación más sencilla se ha relacionado al cubismo con las matemáticas, la trigonometría, la química, el psicoanálisis, la música y otras tantas cosas. Todo ello ha sido pura literatura, por no decir sandeces (…)». (Pablo Picasso, entrevista con Marius de Zayas).

«Todo el mundo quiere comprender la pintura. ¿Por qué no se intenta comprender el canto de los pájaros?».

«Un taller de pintor debe ser un laboratorio. En él no se realiza un trabajo de imitación, sino que se inventa».

«Cuando empiezas a pintar un retrato y buscas una forma pura, un volumen claro, a través de sucesivas eliminaciones, llegas inevitablemente al huevo».

«Dos agujeros son el signo del rostro, suficiente para evocarlo sin representarlo…».

«¡Fernande! La vi como un rostro de montañas con un fondo de montañas. Le hice un cráneo de aristas rocosas y de facetas luminosas. Me vino muy rápido y muy bien. Es «Cabeza de mujer con montañas al fondo»» .

 

«El cubismo no es distinto de las otras escuelas de pintura. En arte, no hay ni futuro ni pasado».

(Yo Picasso, Jacques Perry)

 

Nuevas evocaciones de Horta

Tal y como afirma Elias Gaston, director del Centre Picasso d’Orta, en una publicación de la Agència Catalana de Notícies de abril de 2023, en los últimos años se han localizado ocho nuevas evocaciones de Horta de Sant Joan en la obra de Picasso, datadas de los años 1901 y 1903. El Centre Picasso tiene la voluntad de tramitar sus correspondientes reproducciones. Las nuevas evocaciones que Picasso realizó de Horta muestran escenas populares, como los toros en la plaza que hay junto a la iglesia, un retrato de la calle, la zona conocida como la Costereta (la “Cuestecilla”) y también un grupo de mujeres en las puertas de misa. Hay otros dibujos de la taberna, donde aparece su propietario –que tuvo una gran relación con el pintor durante su estancia en 1909– tocando la guitarra, el baile de la jota y otras escenas cotidianas –una de ellas en casa de su gran amigo, el pintor Manuel Pallarès.

Estas últimas evocaciones de Picasso sobre Horta se han encontrado en los Estados Unidos, Jerusalén, Suiza, Francia y Alemania. Concretamente, los óleos sobre tela de 1901 se han localizado en el Kunsthaus Zürich (Suiza), en el Museo de Israel (Jerusalén) y en el Fogg Art Museum de Harvard (Estados Unidos); el resto, acuarelas y dibujos a tinta y a lápiz de 1903, se conservan en el Museo Picasso de París (Francia), en Los Angeles County Museum of Art (Estados Unidos), en el Von der Heydt Museum de Wuppertal (Alemania) y en una colección privada de Suiza.

En un antiguo post del año 2020 publicado en nuestra web, Elias Gaston sintetizaba la importancia de Horta para el artista:

«Picasso permaneció en Horta de Sant Joan, que él llamaba Horta d’Ebre, en dos ocasiones. En ambas, el paisaje es fundamental para el joven pintor. Durante su primera estancia, Els Ports tienen una importancia espiritual, primordial en su ánimo. Aquí cabe destacar la presencia de su gran amigo Manuel Pallarès. Durante la segunda, el protagonismo recaerá en otro paisaje: la montaña de Santa Bàrbara. Mientras que, la primera vez, su relación con la montaña es básicamente emocional, la segunda vez será más plástica, ya que entra a formar parte integrante del nuevo estilo que el artista malagueño está desarrollando: el cubismo. En cualquier caso, continúa siendo una relación sentimental porque incorpora en ella a la mujer que ama, su compañera Fernande Olivier».

 

INFORMACIÓN

Centre Picasso
Calle de l’Antic Hospital, s/n
43596 Horta de Sant Joan

https://centrepicasso.cat/?lang=es
info@centrepicasso.cat
+34 977 435 330 / +34 649 211 195

Picasso: exilio

«Cada uno con sus propios medios ha de dar lo mejor de sí mismo en el combate por la paz. Yo lucho con mi pintura».

 

Es sabido por todos que la Guerra Civil marcó profundamente la trayectoria de Picasso y que su arte fue bandera de la causa progresista y republicana desde el exilio. Pese a la discreta posición que mantuvo en la Francia ocupada por los nazis, cabe remarcar su labor solidaria.

En 2011, el Museo Picasso de Barcelona organizó una exposición sobre esta temática que pone de manifiesto interesantes conexiones de la obra picassiana de la época:

«La exposición toma como punto de partida los grabados Sueño y Mentira de Franco que Picasso realizó en 1937. Precursores conceptuales y formales del Guernica, estos grabados fueron también símbolos de la comprometida postura política que asumió el artista durante la Guerra Civil española. 

»Además de la lectura inevitablemente política de esta obra, en la muestra se establece un diálogo entre los elementos iconográficos que componen las viñetas de los grabados y los de obras de otros artistas, desde Goya hasta creadores de mediados del siglo XX».

En efecto, en otoño de 1936, el genio acepta simbólicamente el cargo de director del Museo del Prado y pintará una gran tela para el pabellón español de la Exposición Universal de 1937: Guernica. Picasso hizo la primera declaración política:

«La guerra de España es la batalla de la reacción contra el pueblo, contra la libertad. En […] Guernica, y en todas mis últimas obras, expreso claramente mi repulsión hacia la casta militar, que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte».

 

Al fondo, mural La dépouille du Minotaure en costume d’Arlequin (Los despojos del Minotauro con traje de Arlequín). Diario El Mundo (15 marzo 2019)

Picasso hizo considerables donaciones para los exiliados españoles que sufrían en los campos de concentración en las playas francesas sin agua potable, durmiendo al raso y pasando hambre. Asimismo, hizo aportaciones a hospitales como el de Toulouse. En el año 1965, donó un gran mural a la ciudad con motivo de la muestra sobre Picasso y el teatro (La dépouille du Minotaure en costume d’ArlequinLos despojos del Minotauro con traje de Arlequín). La obra había sido encargada por el gobierno francés con ocasión de la primera fiesta nacional del Frente Popular en 1936. En Francia, igualmente ayudó a muchos artistas refugiados y a varias asociaciones de exiliados.

 

INFORMACIÓN

Centre Picasso
Calle de l’Antic Hospital, s/n
43596 Horta de Sant Joan

https://centrepicasso.cat/?lang=es
info@centrepicasso.cat
+34 977 435 330 / +34 649 211 195

horta de sant joan pablo picasso nucli antic

Picasso: Horta 1909

En junio de 1909, Picasso vuelve a Horta. En esta ocasión, lo acompaña Fernande Olivier, modelo de pintores en París, su pareja y musa. En este segundo período, su objetivo es claro: trabajar en el desarrollo de un nuevo estilo. Lleva consigo una cámara como herramienta indispensable para documentar un paisaje conocido y de feliz recuerdo, el de los ocho meses que permaneció diez años atrás.

Gracias a la correspondencia que mantuvo con Gertrude Stein y Alice B. Toklas, sabemos que Fernande Olivier causó gran sensación en el pueblo de Horta por su moderna manera de vestir y sus costumbres avanzadas, como jugar al dominó en el café o bailar hasta altas horas de la madrugada: «Siempre juego al dominó y escandalizo a la población femenina con mis chales de colores». También contaba que hacían excursiones con sus amigos y que Picasso se iba con ellos de caza. El artista pasa intensas jornadas de trabajo en soledad; Fernande se queja y cuenta que ha de buscarse distracciones varias con los lugareños. Detalla que participan de las tradiciones populares, como el baile de jotas por San Juan. Describe a personajes curiosos; incluso llega a aprender catalán.

Las fotografías que Picasso saca en Horta se pueden englobar en tres grandes temas: personajes, paisajes y el taller con pinturas. Sus paisajes de Horta y Els Ports ya forman parte del patrimonio artístico universal, y su reportaje fotográfico de 1909 recoge un patrimonio perdido inestimable: las casas, con la alberca que aparece en una de las obras cubistas más reconocidas del artista; el molino de aceite; el retrato de la dueña del Hostal del Trompet (donde se alojaba la pareja); el propietario del café de Vives (donde pasaban el rato haciendo tertulia, cantando y jugando al dominó) o los guardias civiles vestidos de gala que los custodiaban (probablemente para Corpus).

 

Anecdotario

  • Lo que menos ha trascendido son las cartas que Fernande Olivier escribió desde Horta de Sant Joan a sus amigas; cartas que son un tesoro porque captan hasta qué punto Fernande Olivier quedó sorprendida e impactada por la vida en el pueblo. El miedo que le daban los gritos del sereno por la noche o el «tonto» del pueblo que se enamoró de ella son solo algunas de las historias que se relatan. Gran parte de dicha correspondencia se encuentra en la universidad de Yale (Beinecke Library), en los Estados Unidos, e iba dirigida a Gertrude Stein y su compañera Alice B. Toklas.
  • En una de sus cartas, Fernande Olivier describe lo que se hacía en Horta en 1909: «La noche de San Juan encendimos hogueras por todos los rincones del pueblo. En la plaza, al son de un tambor y una flauta, los chicos y chicas del pueblo bailaron jotas. Es un baile un poco monótono y, sin embargo, muy divertido porque todos los jóvenes iban un poco bebidos». Eso no es todo, porque Fernande Olivier tenía tanto éxito entre los parroquianos que se convirtió en el centro de atención y Picasso hacía lo que podía: «Un hombre de aquí quería, sí o sí, que bailara con él, a pesar de mis negativas. Insistía en acompañarme y, cuando lo rechacé por última vez, le dijo a Pablo que antes prefería bailar una sola vez conmigo que encontrarse dos duros, es decir, diez pesetas. Es para no dudar de mi encanto».
  • La cámara de fotos de Picasso dio mucho que hablar en Horta en 1909. Testigos locales decían recordar tan solo tres objetos de la estancia del artista en el pueblo: que Picasso llevaba un billete de mil, una pistola y una cámara de fotos. Tres cosas que no eran muy habituales en la época. Su compañera por aquel entonces, la francesa Fernande Olivier, también hablaba de la cámara. En una de sus cartas a su amiga Alice B. Toklas, comenta: «Olvidaba decirte que aquí nos han tomado por fotógrafos, gracias a la cámara de fotos que Pablo utiliza egoístamente y que apenas sabe usar. Todo el pueblo está disfrutando retratándose con la expresión que tienen en ese momento. Y así se gana una buena reputación, Nos han llegado a decir que Pablo podría ganar mucho dinero sacando fotografías de la gente del pueblo».
  • Picasso necesitaba un espacio para pintar y no había sitio en el Hostal del Trompet. El panadero Tobies Membrado, que vivía sobre los soportales de la Plaça de Missa (Plaza de Misa), le cedió una habitación donde instaló su taller. Tras el verano, en el momento de la despedida, Picasso le regaló dos obras cubistas y unas botas de cuero en agradecimiento. Y Tobies le dijo: «Chaval, pintando así te vas a morir de hambre, pero no te preocupes, que si vienes a mi casa no te faltará el pan caliente».
  • A principios de septiembre, cuando tenían que irse, Fernande escribió a G. Stein  valorando mucho la estancia en Horta y a su gente: «Dejaremos Horta en diez días y toda la gente del pueblo está muy triste. Pero volveremos el año que viene con ustedes y será mejor. Me gusta este país […]. Estoy segura de que ustedes compartirán mi emoción cuando lo vean. No se puede comparar con Gósol. La gente es muy amable. Los cazadores me traen lo que han cazado, las mujeres y los niños me regalan fruta y verdura. Otras mujeres me hacen pasteles. […] Es sorprendente, soy más simpática con la gente de aquí que con la de París».

 

Fotografía de Horta de 1909, que inspiró el cuadro La alberca.
Museo Picasso de París

Guardias civiles de gala, 1909. Museo Picasso de París

 

INFORMACIÓN

Centre Picasso
Calle de l’Antic Hospital, s/n
43596 Horta de Sant Joan

https://centrepicasso.cat/?lang=es
info@centrepicasso.cat
+34 977 435 330 / +34 649 211 195

horta picasso 1

Picasso: vocación

«Nunca serás un genio, a menos que trabajes como una mula».

Nacido en 1881 en el seno de una familia de origen malagueño, Pablo Picasso fue un niño precoz que pintó su primer cuadro con 8 años. Su padre era pintor, de mentalidad muy rígida y defensor de la tradición academicista. 

En 1891 la familia se trasladó a La Coruña por el trabajo del padre y el genio estudió en la Escuela de Bellas Artes. A partir de 1895, recibió formación artística oficial en la Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX cuando su padre obtuvo plaza de profesor numerario de dibujo de figura de la Escola la Llotja (lonja). A la sazón, el joven Picasso aprobó los exámenes de ingreso y accedió a los cursos superiores. 

En 1897 se trasladó a Madrid, donde continuó estudiando en la Academia San Fernando, pero no encontró un ambiente creativo adecuado para poder desarrollar sus ideas modernas y volvió un tanto desanimado y enfermo. Su padre, sin embargo, le había inculcado una disciplina militar que él nunca abandonó: no hay talento que evite el sacrificio y la inspiración te tiene que pillar trabajando. «Los demás hablan, yo trabajo», decía Picasso. Su padre no estaba de acuerdo con el camino que estaba tomando en lo artístico y le pareció buena idea que pasara un tiempo en el campo, mientras se curaba de la escarlatina, con un amigo y compañero de la Llotja, Manuel Pallarès, originario de Horta (Tarragona), que era un poco mayor y seguía los cánones del padre de Picasso.

Picasso en Els Ports: Horta, verano de 1898

«No se puede ir en contra de la naturaleza. Es más poderosa que el más fuerte de los hombres».

El verano de 1898, Picasso se instaló en Horta de Sant Joan (en aquel tiempo, Horta), acogido por la familia de su amigo Manuel Pallarès. Aquel período rodeado de las montañas de Els Ports y la forma de vida rural marcaron para siempre su vida y la evolución de su obra. Descubrió la felicidad de pintar en estado puro, sin prisas ni normas, en total comunión con la naturaleza.  

La aventura comenzó con el trayecto a Horta desde Tortosa, adonde él y su amigo habían llegado en tren. Fueron cuarenta kilómetros de ruta en mula y a pie. Una nueva experiencia para un joven que sólo había vivido en ciudades. Al llegar, visitaron el mas (finca) propiedad de la familia Pallarès en Els Ports, ya que era época de siega, y debieron de estar más de un día, puesto que se conservan bocetos y óleos del pintor, como Mas de Tafetans. Acto seguido, decidieron pasar unos días en la montaña de Santa Bàrbara, situada frente al pueblo, y durmieron en una gruta, la coveta dels Ullals (colmillos) de Morago (ahora conocida como Cueva Picasso). Esta montaña causó una gran impresión visual al pintor y, diez años más tarde, se convirtió en el «icono del cubismo geométrico». El cuaderno de Picasso retornó lleno de bosquejos del convento de Sant Salvador y de las ermitas diseminadas por la montaña. De ahí también surgió el cuadro Procesión al convento.

Más adelante, aún en verano, decidieron trasladarse a Els Ports y quedarse todo un mes para pintar cada uno un gran cuadro. Se instalaron en la cueva y solían pasar cerca del mas de Quiquet adonde, a veces, iban a pedir comida. Picasso dedicó un cuadro a esta finca. Asimismo, dibujó con profusión los árboles, las cabras, los burros y los paisajes del lugar.

Anecdotario

  • Gracias a la pluma del poeta, crítico y estudioso de Picasso, Josep Palau i Fabre, conocemos los detalles de aquel primer viaje en 1898, como, por ejemplo, la vida «primitiva» que llevaron Picasso y su amigo de Horta, Manuel Pallarès, durante la temporada que decidieron pasar en una cueva de Els Ports. Cuenta Palau i Fabre: «Durante este período, llevaron una vida realmente primitiva. Por la mañana, lo primero que hacían era ducharse, aprovechando un cercano salto de agua de dos metros y ayudándose de una cazuela para echársela por cabeza y cuerpo, primero uno, luego el otro». También sabemos que tenían poco que llevarse a la boca y que pasaron algo de hambre. «A menudo, cuando no dibujaban, se dedicaban a buscar fósiles y también, naturalmente, a recoger leña añade Palau i Fabre. La tortilla de cebolla y las patatas al rescoldo eran sus viandas favoritas en plena vida salvaje».
  • Los dos amigos pidieron al padre de Picasso que les enviara dos grandes telas por medio de un arriero. El día que buscaban un buen sitio para trabajar, mientras cargaban los útiles de pintura, Picasso resbaló por un sendero estrecho y cayó rodando. Más abajo había una profunda corriente de agua, cerca del río Estrets, y no sabía nadar. Pallarès lo rescató justo a tiempo. Años más tarde, Picasso le seguía recordando que le había salvado la vida, y su amigo bromeaba diciendo que «había que salvar todo el material…». Un mes más tarde, perdieron gran parte del trabajo realizado por culpa de una fuerte tormenta.
  • La temporada en Els Ports reportó a Picasso muchos aprendizajes: conocimientos sobre los oficios del entorno rural (pastores, leñadores, campesinos, entre otros muchos), sobre animales domésticos y salvajes, flora y fauna en general, cocina tradicional; y habilidades como hacer una hoguera o usar el cuchillo para tareas manuales (de hecho, se llevó uno consigo como un tesoro y se lo enseñaba a todo el mundo)… Al volver al pueblo, a menudo visitaba a los artesanos: al carpintero, al herrero… Un día, incluso, ¡ayudó a su amigo y su padre a cargar estiércol en los serones de un burro!  

Finalmente, se quedó ocho meses. El estado de plenitud física y creativa que alcanzó en esa época de experiencias apasionantes es el que, años más tarde, lo llevó a afirmar su conocida frase «Todo lo que sé, lo he aprendido en Horta». Josep Palau i Fabre, en su obra Picasso vivo, 1881-1907, lo describe perfectamente: «Horta representó por mucho tiempo en su vida —quizá por siempre— el Paraíso perdido, ese paraíso perdido que casi todo el mundo, de una forma u otra, lleva dentro»».

Enllaç copiat al porta-retalls