¿Sabíais que el Modernismo que cambió las ciudades de la época de Gaudí, Miró, Casals y Picasso tenía una corriente rural?
Si Joan Fuster, escritor valenciano, hablaba del esplendor económico “de la naranja”, aquí podríamos hacer referencia a la prosperidad “de la viña”.
A esa pujanza contribuyó, ciertamente, la confianza que la moderna burguesía de la época depositó en una serie de arquitectos geniales fieles a una tradición artística pero abiertos a crear nuevos lenguajes estéticos. De este modo, recurriendo a materiales a menudo reciclados, dichos artistas apostaron por la vuelta a los orígenes y la autenticidad, que plasmaron en grandes masías, bodegas cooperativas o ermitas. Por ejemplo, Josep Maria Jujol, destacado colaborador de Gaudí, ideó un lenguaje muy personal, a la medida de los pueblos rurales en los que trabajaba, empleando materiales propios del campo y adaptando los usos de sus construcciones al clima y a las cosechas.
La imagen del santuario de Montserrat de Montferri, obra del mismo arquitecto, desde los campos que lo rodean, con las viñas a sus pies y la figura de tan singular ermita, muestra la unión de arquitectura y naturaleza. También constituye una buena síntesis de la lucha a contracorriente de las ideas del artista, que desea hacer avanzar su sociedad con los pies bien asentados en la tierra. Este principio, en el ámbito literario catalán, es una característica definitoria de la novela modernista y, sin lugar a dudas, uno de los valores que unen el pensamiento de las cuatro figuras del Paisaje de los Genios.
PROPUESTAS
– La Ruta Jujol de turisme slow (premiada como proyecto dirigido al colectivo senior por Redel Rural Silver)
– La Secret Box de Jujol en Montferri (una propuesta de turismo familiar ludificada)
Colaboradores de Gaudí: Jujol y Mani
Antoni Gaudí destacó la buena disposición para la plástica propia de los naturales del Camp de Tarragona, una zona caracterizada por la luminosidad de la atmósfera, la variedad del paisaje y la presencia del mar Mediterráneo. Eso mismo afirmaba Josep Maria Jujol (1879-1949) a sus alumnos de la Escola d’Arquitectura y la Escola del Treball (trabajo) de Barcelona: «Los naturales del Camp de Tarragona perciben la belleza con mayor claridad que los barceloneses».
Como escribe Gijs van Hensbergen, biógrafo de Gaudí, la influencia de Reus en el arquitecto nunca se desvaneció: «Basta con comprobar el gran número de sus colaboradores que procedían de Reus y Tarragona para comprender la fuerza de sus raíces».
Jujol, como colaborador destacado, participó en su obra con personalidad propia. El arquitecto Gaudí le confió la proyección de parte de su trabajo con absoluta libertad creativa. A partir de 1904 colaboró con Gaudí en el diseño de: la fachada principal y el mobiliario de la Casa Batlló (1904-1906); las barandillas de hierro forjado y algún techo de la Casa Milà (la Pedrera) (1906-1910); el banco de trencadís (técnica gaudiniana de mosaico realizada a partir de fragmentos rotos de cerámica) y los techos de la sala hipóstila del Park Güell (1900-1904) o la catedral de Palma, en Mallorca (1909-1910), entre otros.
Desde la Fundació Trencadís, Josep Mª Buqueras hace un análisis preciso sobre el tema:
«Jujol contextualiza sus obras siempre en el territorio, de manera contundente. Trata al Camp de Tarragona con una naturalidad y una familiaridad que nunca antes se han dado. Este territorium tarraconense es un gran llano en forma de semicírculo, limitado a ambos lados por las montañas (sierras de L’Argentera, Colldejou y Llaberia; las montañas de Prades y la sierra Miramar, el Montagut y el Montmell) y la mar. Jujol entiende que el Camp se construye a partir de los materiales que se hallan en el suelo. En Vistabella el material es la piedra del margen, el residuo de la labranza en el campo, y en Can Bofarull dels Pallaresos encontramos estas mismas piedras secas del margen coronando la cima de la casa solariega o los arcos del lavadero, pero también encontramos un material de desecho que se encuentra en el suelo: trozos rotos de baldosas o platos o, incluso, desde algún botecito de perfume a un porrón, que revisten la base del ángel custodio.
»La arquitectura de Jujol es como la Gesamtkunstwerk alemana, es decir, […] es una obra de arte que utiliza todas o muchas formas de arte. Su espíritu creativo y poliédrico recorre todos los aspectos y detalles, tanto en su concepción como también, y especialmente, en su ejecución material. La interdependencia y solidaridad entre las artes es heredera del modernismo, fructífero período en que una larga nómina de artistas desdibujan las fronteras entre las artes».
Desde Territori Jujol, se quiere difundir su obra a partir de la investigación:
«La obra de Jujol no es muy conocida; se suelen conocer cuatro o cinco obras como máximo, y en numerosas publicaciones se repiten siempre las mismas imágenes. Las obras más conocidas de Jujol son las de Barcelona y Sant Joan Despí, pero las de su tierra de origen, el Camp de Tarragona, son las grandes desconocidas; habiendo realizado 63 obras, apenas se conocen dos.
»Jujol no se entiende como creador si no se entiende su tradición. Quiso transformar la tradición viva que le transmitieron sus maestros, sobre todo Gallissà y Font i Gumà, con quienes trabajó, pero también Gaudí, con quien colaboró ya más maduro. Jujol recoge esta tradición, entendida como un oficio, y se la apropia. Consigue entender cómo se usan las técnicas que dominan los artesanos de la época para dotarlas de formas y usos que sólo él piensa. Es diferente, así pues, trabajar en Barcelona con los materiales más modernos que se pueda imaginar, con trabajadores que los dominan, que hacerlo en Els Pallaresos, por ejemplo, donde las limitaciones técnicas de los obreros y los materiales son manifiestas. Jujol no impondrá aquí una manera de proceder disruptiva sino, más bien, dará continuidad al mundo que heredó y lo transformará. No quiere hacer del suyo un mundo internacional; quiere proseguir con uno local como se hace con los oficios, desde el afecto».
La obra de Jujol es inclasificable. Participó en movimientos artísticos como el surrealismo y en el uso de lenguajes abstractos y no figurativos. De sus obras en la provincia de Tarragona, destacan la ermita de Montserrat, en Montferri (1926-1931 y posteriormente); la iglesia del Sagrat Cor (Sagrado Corazón), en Vistabella (1918-1924); la reforma de la Casa Bofarull (1913-1931), en Els Pallaresos, o el Teatre Metropol, en Tarragona (1908-1913).
En el campo de la escultura, otro modernista aparte fue Carles Mani (Móra d’Ebre, 1866 – Barcelona, 1911), también colaborador de relevancia en múltiples obras de Antoni Gaudí. Los presentó el escritor Joaquim Casas-Carbó y Gaudí se interesó mucho por la obra escultórica de Mani, que fue incorporado al equipo de colaboradores habituales. Al parecer, el primer trabajo que le encargó fue el original Cristo del oratorio de la Casa Batlló (1906). Por otro lado, su obra Los degenerados causó un gran impacto y desconcierto en la Exposición Internacional de Arte de Barcelona de 1907 por su marcado expresionismo; Gaudí había mediado para situarla en un lugar preferente.
Mani se integró decididamente en el equipo de trabajo de la Sagrada Familia, donde retocó grupos escultóricos y, sobre todo, participó en la maqueta policromada de la fachada de la Natividad, que se envió a París para ser expuesta en el Salon de la Société Nationale des Beaux-Arts (Sociedad Nacional de Bellas Artes) en 1910. En fecha no precisada, pero en los últimos años de vida del artista, Mani diseñó una tumba, más arquitectónica que escultórica y muy gaudiniana en sus formas, para la familia Monlleó en el cementerio de Móra d’Ebre. En sus últimos días, su mermada salud le llevó a recluirse en su casa del Park Güell; Gaudí no dejó de pagarle el sueldo.
Panteón de la familia Monlleó (obra de Carles Mani) en el cementerio de Móra d’Ebre
La Agencia Catalana del Patrimoni Cultural nos ofrece una propuesta de escapada en colaboración con la revista Descobrir, ¡una ruta imperdible del Modernismo de Jujol en la Costa Dorada!
BAIX PENEDÈS
Empezamos la escapada en El Vendrell con el objetivo de visitar la iglesia de Sant Salvador, que conserva en su interior el altar mayor y el baldaquino modernista de Jujol, inspirado en el estilo barroco y sustentado sobre unas magníficas columnas salomónicas.
ALT CAMP
Desde el Baix Penedès nos dirigimos al Alt Camp, donde nos espera una de las joyas del legado de Jujol, el santuario de la Mare de Déu de Montserrat, que corona la colina del Corralet de Montferri. Su estructura interior es espectacular, con ciento veinte arcos catenarios que recrean la forma de un barco, orientado para navegar hacia las montañas de Montserrat, la fuente de inspiración de Jujol.
TARRAGONÈS
Continuamos la escapada en el Tarragonès. Primero nos detenemos en el núcleo de Vistabella, en el término de la Secuita. La iglesia del Sagrat Cor (Sagrado corazón) es uno de los pocos edificios de nueva planta que Jujol hizo en el Camp de Tarragona, y prácticamente sin recursos: el terreno lo cedió una persona adinerada, las piedras que se utilizaron fueron las que se encontraban al labrar los campos y la mano de obra fue voluntaria. ¿El resultado? Un edificio con un pináculo visible desde toda la comarca. Acto seguido, en Els Pallaresos, visitamos la Casa Bofarull, que fue restaurando Jujol a lo largo de dieciocho años. Animales, flores y colores colman la decoración de la casa, un completo festival de elementos de la naturaleza que reivindica el entorno rural donde se encuentra la residencia. En el mismo pueblo, visitamos el Centro Jujol, ubicado en el antiguo ayuntamiento, y las antiguas escuelas. un edificio realizado por el mismo entre 1917 y 1920. Acabamos la escapada en la ciudad de Tarragona, en el Teatro Metropol, encargado a un joven Jujol que acababa de emprender su carrera como arquitecto independiente después de haber colaborado con Gaudí. Fue una apuesta arriesgada y acertada: el proyecto era muy imaginativo, inspirado en las olas del mar batiéndose contra un barco.
GUÍA PRÁCTICA
Iglesia de Sant Salvador
Pza. Vella, s/n, El Vendrell | 977680010 (Oficina de Turismo)
https://www.elvendrellturisme.com/es/ / https://museus.elvendrell.net/es/rutas/
(La ruta guiada «Descubre El Vendrell» incluye esta iglesia en su recorrido. La «Ruta Pau Casals» muestra el órgano que tocaba de pequeño en dicha iglesia.)
Santuario de la Mare de Déu de Montserrat
Ctra. T-204, s/n, Montferri | 621223815 (información y reservas)
montferri.altanet.org/santuari-mdd-montserrat
Iglesia del Sagrat Cor
Pza. del Doctor Gaspà Blanch, s/n, Vistabella (la Secuita) | 977611454 (Ayuntamiento)
lasecuita.cat
Casa Bofarull
Major, 11, Els Pallaresos | 602585251 (reservas, imprescindible reserva previa)
https://www.casabofarull.com/esp/
Centro Jujol
Major, 11. Els Pallaresos
Teatro Metropol
Rambla Nova, 46, Tarragona | 977250795 (Oficina de Turismo)
https://www.tarragonaturisme.cat/es
MÁS INFORMACIÓN
Gaudí Centre y oficina de turismo
Pza. del Mercadal, 3
43201 Reus
https://www.reusturisme.cat/ciutat-de-gaudi/gaudi-centre/
info@gaudicentrereus.cat
+34 977 010 670
Casa Pairal de Antoni Gaudí
Raval de Sant Francesc, 14
43330 Riudoms
www.riudomsturisme.cat
promocio@riudoms.cat
+34 977 850 350