arrels posidonia joan miró

Posidonia y chumberas

Las raíces de posidonia se hallan por todo Mas Miró, y es que el pintor quiso construir un taller con la intención de integrarlo en la naturaleza, en comunión con los elementos del entorno y los colores del campo. 

La primera referencia en este sentido se encuentra en un cuaderno conservado en la Fundació Miró de Barcelona y data de julio de 1941, cuando trabajaba en su vertiente escultórica: «Construirme un gran taller, lleno de esculturas; que al entrar se produzca una fortísima impresión de encontrarse en un mundo nuevo —las esculturas, a diferencia de las telas que están giradas contra la pared o con imágenes pintadas sobre una superficie plana, deben parecer monstruos vivientes que habitan el taller— un mundo aparte. Fundir el metal de los tubos que guardo vacíos y, a partir de las formas obtenidas, que mi escultura se confunda con los elementos de la naturaleza, árboles, rocas, raíces, montañas, plantas, flores. Hacerme un taller en pleno campo, muy espacioso, que la fachada se confunda con la tierra, en ningún caso blanca, y de vez en cuando sacar mis esculturas al aire libre, que se confundan con la naturaleza […] eso me hará sentir, al entrar en el taller, que estoy entrando en la tierra y mi obra brotará más natural y espontánea —plantar alrededor algún agave y alguna chumbera, como también una rueda de carro vieja».

Las grandes y vistosas flores amarillas de la chumbera dibujan abundantes formas sobre el verde apagado de sus pencas carnosas y planas, así como frutos rojos y redondos, que resaltan la fuerza de la vida. Las hojas de esta cactácea, redondeadas, recuerdan a los personajes de Joan Miró.

Fuente destacada: Juncosa Vecchierini, Elena. «Mas Miró (Mont-roig). Aportaciones documentales a uno de los espacios creativos de Joan Miró». Premio Pilar Juncosa de investigación 2011 (Fundació Pilar i Joan Miró, Mallorca), inédito.

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