Plaza de l’Església de Riudoms y estatua de Gaudí – Gaudí
«El arte gótico es imperfecto, está a medio resolver; es el estilo del compás, de la fórmula de la repetición industrial. Su estabilidad se basa en el apuntalamiento permanente de los contrafuertes: es un cuerpo defectuoso que se aguanta con muletas.»
La plaza de la Iglesia (de l’Església) constituye claramente el centro neurálgico del pueblo. Además del imponente templo, destacan tanto su gran esplanada como la estatua a tamaño natural dedicada al arquitecto que se halla bajando las escaleras, en mitad de la plaza. Se trata de una obra del escultor Joan Serramià, descendiente de la familia Gaudí, inaugurada en 2019. Igualmente, son singulares los edificios porticados de uno de los laterales, diseñados por el maestro de obras Eduard Fontserè (1828-1901), de orígenes riudomenses. Su hermano, Josep Fontserè, ofreció trabajo a Gaudí como delineante, cuando este aún cursaba sus estudios, en la construcción del mercado del Born y el parque de la Ciutadella, en Barcelona.
La iglesia de Sant Jaume, de enormes dimensiones para una población como la de Riudoms, preside esta gran plaza y, sin duda, marcaría a Antoni Gaudí. Su construcción data de los siglos XVI-XVII, si bien el campanario no fue terminado hasta 1877 y, un año más tarde, se construyó la capilla del Santísimo, bajo cuyo altar en la actualidad reposan los restos del beato Bonaventura Gran. La fachada de la iglesia que vio Gaudí es un gran ejemplo del Renacimiento catalán. Se presenta como un retablo con once hornacinas y el escudo del pueblo, coronado por un frontón con relieve que representa el Padre Eterno. El interior, de traza básicamente gótica, cuenta con una nave de sorprendente altura, formada por seis capillas laterales a cada lado que se comunican, así como una cabecera poligonal. El techo, de crucería, nos muestra los nervios clásicos de este estilo arquitectónico. En junio de 2018 fue declarada Bien Cultural de Interés Nacional.
