Pescadores y campesinos
Ésta es tierra de vendimiadores y pescadores que conviven mientras duran las intensas labores de la vendimia o la pesca en alta mar. Casals sentía gran respeto y profesaba admiración por los oficios artesanales, que desde niño había observado de cerca. Ya de adulto, cuando volvió a El Vendrell, siguió manteniendo el contacto con ese entorno, sobre todo con los pescadores, a quienes compraba guijarros a cambio de unos céntimos; elementos naturales con los que decoró el suelo del mirador de Vil·la Casals.
«Por las mañanas, a veces me despertaba el sonido de las alboradas que cantaban los del pueblo —pescadores y viñateros— cuando iban a trabajar. Otras veces, por la tarde, había bailes en la plaza y, de vez en cuando, festivales en los que tocaba la gralla (tipo de dulzaina)».
A lo largo de su trayectoria, Casals llegó a relacionarse con muchas personalidades de fama mundial, pero también hablaba con los pescadores de Sant Salvador de El Vendrell, de quienes proclamaba su sabiduría y decía haber aprendido cosas muy importantes de la vida. Por ejemplo, recordaba con afecto las enseñanzas de un viejo lobo de mar, Pau de la Senda, vigilante de la ermita del barrio marinero, que le enseñó, incluso, a nadar.
