Palmas y argollas
Miró siempre se sintió atraído por el arte popular, por la artesanía, por los objetos originarios (con el paso del tiempo) de tradiciones con frecuencia vinculadas a las labores del campo o a manifestaciones religiosas, impregnados de vida. Miró decía, entre otras cosas: «el arte popular me conmueve siempre… las cosas más simples me dan ideas». El sol de paumes (variedad de palmito del sur de Cataluña), importante componente del universo mironiano, al igual que las palmas confeccionadas y ornamentadas que lucen las niñas por Ramos, se elabora con hojas de palmera trabajadas con destreza mediante técnicas de cestería que le imprimen un carácter decorativo.
El artista transforma en esculturas los objetos que encuentra: piezas tradicionales y herramientas del entorno agrícola, no solo de Mont-roig, sino también de Mallorca. El objeto de la puesta de sol combina la forma natural del tronco de un algarrobo con un muelle de somier y un quemador de gas incrustados; la serie de esculturas «personajes grotescos» se inspira de objetos cotidianos; como también las tres esculturas «reales», de tosca factura, hechas con materiales ordinarios, como viejos trozos de madera o aperos. Las argollas, elaboradas de forma artesanal por herreros y conocidas por tradición familiar, forman parte de las “pinturas objeto” con que transformó la concepción del arte del siglo XX.
