Mostassafs

La tarea de un mostassaf consistía en velar por que las proporciones en compras y ventas en el mercado fueran correctas, en una época en la que aún no existían normas de etiquetado. El mostassaf certificaba que la cantidad de leche, grano, harina, legumbres y otros productos coincidiera con lo que el vendedor anunciaba. Con las balanzas siempre a mano, era el árbitro de las proporciones y tenía que dominar las operaciones básicas de cálculo. Es posible que Francesc Gaudí Serra transmitiera parte de estos conocimientos, que dominaba, a su hijo Antoni y le enseñara que, en cada casa, había un barreño, un cesto, un saco, unas pesas, un vaso o un plato para medir cada producto y saber exactamente qué se compraba. Cada alimento tenía su sitio y su propio recipiente.

Asimismo, cabe recordar que la profesión de mostassaf tenía un evidente componente social, ya que, quien la ejercía, se hallaba en el centro de las transacciones económicas en la plaza del mercado (en el caso de Riudoms, la plaza de la Iglesia).

Muy probablemente, el oficio paterno de mostassaf propiciaría que los cálculos matemáticos fueran habituales en casa de Antoni Gaudí desde su más tierna infancia. Además, sabemos que la observación directa de los pesos le llevó a crear soluciones técnicas tan revolucionarias por su sencillez como los arcos catenarios.

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