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Miró: Priorat y Prades

«Lo que busco es un movimiento inmóvil, el equivalente de la elocuencia del silencio, lo que Juan de la Cruz designaba con las palabras, creo, música muda». (Joan Miró, entrevista con Yvon Taillandier).

 

Como es sabido, la infancia de Joan Miró estuvo marcada por las vacaciones que pasaba en Cornudella de Montsant con sus abuelos paternos y en Mallorca con su abuela materna. Desde su más tierna infancia, dibujar era ya «una verdadera necesidad física», hasta el punto de que, según recuerda él mismo, con 5 o 6 años, mientras se bañaba en un río del Camp de Tarragona, se le ocurrió que podía coger un poco de barro para decorar la tela de un paisaje que había pintado.

Su período en Cornudella, en 1906, con 13 años, y las visitas a los pueblos de alrededor se documentan a partir de los dibujos conservados en el fondo de la Fundació Joan Miró de Barcelona. Asimismo, en 1917, con 24 años, pintó una serie de cuadros en Siurana y Prades, adonde iba en verano desde su finca de Mont-roig, a unos 30 km, en sus visitas a los abuelos de Cornudella.

A continuación, reproducimos parte del contenido de un texto que el estudioso Martí Rom (Ressò Mont-rogenc, 27-8-2014) elaboró para la candidatura del Priorat como Patrimonio Mundial de la Unesco, ya que detalla la obra temprana de Joan Miró vinculada a dichos pueblos: 

De Cornudella pintó algunas vistas: la iglesia renacentista en Cornudella. Pueblo e iglesia y la plaza del pueblo en Cornudella. Calle del pueblo; así como ermitas: Cornudella. Capilla de Sant Joan petit y Cornudella. Ermita de Sant Joan del Codolar. Pintó otros elementos del pueblo y masías: Estudio de casas y personaje; Cornudella. Casas; Cornudella. Paisaje con casa y Cornudella. Paisaje nocturno. Asimismo, dibujó otros paisajes donde los árboles tenían gran relevancia: Cornudella. Camino con cipreses o Cornudella. Paisaje con árboles perteneciente a la serie homónima. 

También realizó dibujos en los pueblos de alrededor, como Albarca. Pueblo e iglesia. De las ermitas de Ulldemolins: Ulldemolins. Ermita de Sant Antoni y Ulldemolins. Ermita con árboles. Esta última es la de Santa Magdalena, conocida como “la catedral del Montsant”.

El pueblo de su bisabuela paterna, Francisca Rabascall, era Porrera. De allí también existen dos dibujos enlazados en una misma obra: Porrera. Ermita de Sant Antoni y Vista del pueblo; la vista del pueblo es de la iglesia barroca dedicada a Sant Joan Evangelista.

Con 23 años, en la primavera de 1917, Miró pasó un tiempo en Siurana, a ocho kilómetros de Cornudella, donde pintó ocho telas: Siurana. Pueblo y camino; Siurana. El camino; Siurana. El pueblo; Siurana. La iglesia; Siurana; Siurana. La iglesia; Siurana. María y Siurana, mujeres jugando a cartas. Seis paisajes y dos composiciones con mujeres.

En una carta a su amigo Enric Cristòrof Ricart (Mont-roig, 26 de agosto de 1917), el autor describe: «La vida solitaria en Siurana, el primitivismo de aquella gente admirable, mi trabajo intensísimo, y sobre todo mi recogimiento espiritual (…) me han recluido en mi interior y, cuanto más escéptico me volvía sobre lo que me rodeaba, más me acercaba a Dios, a los Árboles, a las Montañas y a la Amistad».

Miró siempre volvía a aquellos pueblos del Priorat. Lo llevaba Francesc Solé Sedó, el taxista de Mont-roig que, en el documental Mont-roig: tornaveu mironià (Mont-roig: altavoz mironiano) (Martí Rom 2002), relataba: «Íbamos hacia Falset, a Escaladei. Hacíamos el trayecto en varias etapas. También le gustaba ir a Cornudella, al atardecer, cuando los campesinos se retiraban. No había muchos tractores, y los veías llevar la cosecha a lomos de sus animales, en los serones. Si era época de vendimia, llevaban una portadora a cada lado y el payés iba agarrado a la cola… Subíamos a Siurana. Allí hay un despeñadero desde el que se ve el pantano. Se asomaba como si estuviera en una plaza. A mí me daba miedo y me ponía a su lado… Se quedaba allí plantado un buen rato. De vez en cuando, me decía: “Qué  buena tarde, ¿verdad?” Pero yo estaba totalmente pendiente de él…».

Miró siempre tuvo en gran estima aquellos paisajes del Priorat, las labores del campo del payés y los oficios como el de su abuelo, herrero de Cornudella. En los años cuarenta del siglo pasado inició su vertiente escultórica a partir de materiales vinculados con frecuencia a dichos oficios artesanales».

 

Cornudella, ermita de Sant Joan del Codolar (FJM).

 

En la misma carta a Ricart (1917), Miró continúa añadiendo detalles sobre sus visitas al Priorat: «La bicicleta hace algún tiempo que reposa, pues a Siurana y a Prades solo se puede ir en aeroplano (sin lugar dónde aterrizar) y a lomos de un burro. Mientras estaba en Cornudella la usaba; no tuve que lamentar más que un patinazo bestial en una bajada al meterme dentro de una rodada, con el consiguiente desgarrón en los pantalones y tafetán en rodillas y manos».

Cuenta Rom que el chófer de Miró también comentaba detalles sobre la manera de trabajar del pintor: «Era muy curioso. Nunca lo vi llevar ni tan siquiera un bolígrafo o una cámara fotográfica. Una vez le pregunté por qué no tomaba nunca apuntes o llevaba una cámara para sacar una fotografía, por ejemplo, de la pequeña masía que hay en la montaña de Escaladei… “No, eso es asunto mío!”».

De su paso por Prades, ciertamente, le impresionó el paisaje de la «vila vermella» (la villa roja) y la naturaleza de las montañas de Prades, con la ermita de la Mare de Déu de l’Abellera, una pequeña construcción del siglo XVI, enclavada en mitad de la montaña y asentada en una cueva con una vista espectacular sobre el valle del Brugent. Desde luego, un paisaje idéntico al que fue su principal fuente creativa en Mont-roig del Camp. Miró ya había pintado varios dibujos de las calles y la iglesia de Prades durante sus excursiones con el abuelo Joan Miró, herrero de Cornudella, durante el verano de 1906, cuando juntos visitaron Ulldemolins, Porrera, Albarca y Prades. Además, en 1917, junto con los ocho cuadros de Siurana, también había pintado dos de la villa roja: Prades, una calle (FJM) y Prades. Pueblo (Museo Guggenheim de Nueva York).

 

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