La Olla barrejada – Picasso
Horta de Sant Joan siempre ha estado vinculada al mundo culinario. Sus especialidades tienen un denominador común: proximidad y tradición. En la edad media, el pueblo era conocido por el cultivo del azafrán, que se exportaba a Europa central. También era muy apreciada la destilación del espliego y la producción de aguardiente. En la actualidad, los productos destacados son el aceite, el vino y las carnes.
[ANECDOTARIO] La olla barrejada es un guiso tradicional de Horta y uno de los remedios que empleó Manuel Pallarès para que el joven Picasso recobrara la salud cuando lo llevó al pueblo en 1898. Se prepara con judías o garbanzos, col o tallos de alcachofa, tocino, hueso de cerdo, butifarra, ajo y aceite de oliva de variedad empeltre, autóctona de la Terra Alta.
Capítulo aparte merecen ovejas y cabras, que Picasso se explayó pintando en Horta. Hay muestras de los dibujos que realizó en aquella primera temporada en que convivió con pastores y campesinos, junto con su amigo Pallarès. El cordero fue, en buena parte, la poca carne que comió durante el tiempo en que vivió en Els Ports. La tortilla de cebolla y las patatas al rescoldo eran sus viandas favoritas durante aquel período “primitivo”. El mismo Picasso lo recordaba a los habitantes de Horta que le visitaron en septiembre de 1969. La sopa de gallina también se asocia a Manuel Pallarès, cuando le dijo a Picasso: «Ven a mi pueblo, que el caldo de gallina que hace mi madre te repondrá».
Por último, si algo revolucionó Horta de Sant Joan en la segunda estancia de Picasso fue la compañía de Fernande Olivier, que mantenía correspondencia con Gertrude Stein. En sus cartas, le habla del menú del Hostal del Trompet donde se alojaban, y relata que les solían servir sopa de azafrán.
Otros productos de la tierra:
- En Horta encontraréis carnes de gran calidad procedentes de la ganadería local alimentada de forma natural en pastos y montañas. Las carnes a la brasa, el cabrito rebozado, el castrón (cabra blanca que se sirve en escabeche con hierbas) y el civet o estofado de jabalí (cazado en las agrestes montañas de Horta) están para chuparse los dedos. Es imprescindible probar los embutidos que, al abrigo del clima de Els Ports, son ricos y variados.
- A cualquier hora o como postre, las pastas típicas del lugar son la mejor elección: panadons (empanadillas de masa fina rellenas de cabello de ángel u otros), ametlats (almendrados hechos con clara de huevo y almendra) y mantecats (mantecados).
- Aceite de oliva virgen extra DO Terra Alta.
- Vinos de la DO Terra Alta.
- Aguardientes, mistela (licor de mosto de uva) y vino rancio.
Encontraréis todos los detalles y curiosidades, ideas de platos y restaurantes recomendados en el folleto informativo.
