Esparto

Los materiales que ofrece la naturaleza y la manera en que los emplean los artesanos constituyen una gran fuente de soluciones. Antoni Gaudí tuvo que fijarse en ello, ya que así se refleja en muchas aplicaciones en su obra.

El trabajo con el esparto, base de los oficios de cordelero y cestero, muy presentes en Riudoms en la época del joven Gaudí, mostraría soluciones técnicas sencillas y efectivas al genio. Sin ir más lejos, las fibras entramadas de un cesto se habrían plasmado a modo de patrones geométricos en las rejas de hierro forjado de la Casa Milà. La misma suela de una alpargata de esparto está hecha de fibra dispuesta de forma helicoidal, lo que produce un efecto de muelle o resorte. Como se ha mencionado anteriormente, Gaudí no solo era un arquitecto, sino un “maestro de oficios”. Se ha documentado que, en las obras de restauración de la Casa Batlló, se localizó una caja de cartón con tres pares de alpargatas utilizadas originalmente por los artesanos en los trabajos de yesería de las molduras; se trataba de unas fibras muy adecuadas para los acabados con relieves gaudinianos, ya que se adaptaban tanto a la mano como a la curva gracias a la capacidad de deformación de dicho material.

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