El olivo y el aceite
Abundante en estas tierras, el olivo fue un árbol muy querido y emblemático para Picasso. En su casa de Notre Dame de Vie tenía olivos plantados y, como se recoge de la visita que le hicieron Joaquim Cortés y Joaquim Ferràs, el mismo Picasso afirma: «Mirad, este paisaje parece de vuestro pueblo, es empinado y está lleno de pinos. Y estos olivos, me dice siempre Dominguín, aquel torero amigo mío, que los corte porque me quitan la vista de la casa y, además, nunca me dan olivas. Pero yo no quiero, me gustan, me recuerdan a Horta».
El molino de aceite es otro de los elementos destacados para los hortelanos que Picasso plasmó en un cuadro. El molino de aceite en Horta era imprescindible para la gente dedicada al cultivo del olivo; en él, Picasso había merendado más de una vez pan tostado y aceite.
