mas miró

Agaves

El «pal de ballarí (literalmente “palo de bailarín”)», el escapo floral del agave, se alza imponente, majestuoso y orgulloso, mostrando la única floración que tendrá esta planta de hoja dura y color verde grisáceo al final de su ciclo vital. Así, el agave, al florecer, muere y deja paso a una nueva planta. Miró utiliza esta simbología en el cuadro El campo labrado (1923), ya que esta obra cierra un período en la pintura del genio que dará paso a una etapa hacia la abstracción. 

Por otro lado, las hojas del agave se pueden intuir claramente en cuadros más abstractos.

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