Tarragona – Gaudí, Jujol
Si Joan Fuster, escritor valenciano, hablaba del esplendor económico “de la naranja”, aquí podríamos hacer referencia a la prosperidad “de la viña”.
A esa pujanza contribuyó, ciertamente, la confianza que la moderna burguesía de la época depositó en una serie de arquitectos geniales fieles a una tradición artística pero abiertos a crear nuevos lenguajes estéticos. De este modo, recurriendo a materiales a menudo reciclados, dichos artistas apostaron por la vuelta a los orígenes y la autenticidad, que plasmaron en grandes masías, bodegas cooperativas o ermitas. Por ejemplo, Josep Maria Jujol, destacado colaborador de Gaudí, ideó un lenguaje muy personal, a la medida de los pueblos rurales en los que trabajaba, empleando materiales propios del campo y adaptando los usos de sus construcciones al clima y a las cosechas.
El santuario de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri (obra del mismo arquitecto) desde los campos que lo rodean, con la figura de tan singular ermita alzándose sobre las viñas, es una imagen que entrelaza arquitectura y naturaleza. También constituye la perfecta síntesis de la lucha a contracorriente de las ideas del artista, que desea hacer avanzar su sociedad con los pies bien asentados en la tierra. Este principio, en el ámbito literario catalán, es una característica definitoria de la novela modernista y, sin lugar a dudas, uno de los valores que unen el pensamiento de las cuatro figuras del Paisaje de los Genios.
Los vinos de la DO Tarragona transmiten la esencia del Mediterráneo. ¿Sabíais que los romanos los importaban hasta la capital del Imperio? Desde entonces, los vinos producidos bajo el paraguas de esta denominación son únicos, frescos y con aromas que nos transportan a los paisajes del vino mecidos por la marinada, con el protagonismo singular de la variedad macabeo.
Os invitamos a probarlos en lugares únicos como el Alt Camp, donde encontraréis la catedral del vino de Nulles, con su marca Adernats, al abrigo del mencionado santuario modernista de Montferri; o en el Tarragonès, con viñas costeras en pueblos como Salomó o Vila-seca. En el Baix Camp, os proponemos hacer parada en pleno corazón de las Montañas de la Costa Daurada.
