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Casals: director y maestro

A tenor de la información que nos llega por fuentes escritas y biógrafos, sabemos que Pau Casals recibió un tipo de educación propio de los ambientes de la realeza de Madrid de manos del conde de Morphy, gran conocedor de las humanidades y las artes. Casals era consciente de la importancia de la educación y el humanismo. Por ello, contando con una formación integral y unos profundos valores morales, trabajó incansablemente para que la cultura (y, en especial, la música) llegara a todos los ámbitos de la sociedad y a todas las clases sociales. Afirmaba que la música tenía que servir para algo: transformar, y así lo evidenció a lo largo de su vida.

La idea de fundar una gran orquesta para Barcelona germinó largo tiempo en el pensamiento de Pau Casals, mientras dirigía conjuntos orquestales de gran nivel por todo el mundo, hasta que, al fin, una serie de circunstancias vitales y profesionales lo hicieron posible el 13 de octubre de 1920, en el Palau de la Música Catalana.

El apoyo económico para el proyecto se aseguró gracias a la Junta del Patronato, formada por Josep Soldevila, el conde de Lavern, Josep de Montoliu, Carles Vidal-Quadras, Francesc Cambó, Claudi Sabadell, Jeroni de Moragas, Josep Andreu, Felip Capdevila y Joaquim Pena.

Los músicos para la Orquesta Pau Casals fueron seleccionados entre los mejores del país y se les asignó un sueldo digno, lo que no era habitual en la época. Asimismo, desde el principio, el Maestro tuvo interés en incorporar una gran representación de un instrumento poco frecuente aún en las formaciones musicales: la trompa.

El trabajo preparatorio fue muy intenso, con dos ensayos diarios. Sumado a la labor realizada por el Maestro con las partituras durante los meses previos en Sant Salvador de El Vendrell, todo ello comportó al genio una enfermedad visual muy grave debida al sobreesfuerzo.

Aunque los inicios fueron difíciles, dos años más tarde la Orquesta Pau Casals obtenía el reconocimiento de los directores internacionales y sus conciertos eran aplaudidos por el público. Además, los músicos comentaban con entusiasmo la belleza de las obras que tocaban y la extraordinaria ejecución que habían sido capaces de lograr gracias a las indicaciones artísticas de Pau Casals. Según afirmaban, les daba la sensación de que tocaban como nunca antes y que él era capaz de transmitirles la técnica con una sencillez solo al alcance de los dioses de la música. Lo recordaban años después y se lamentaban: «¡Aquello acabó con el Maestro!».

Pese al éxito de la Orquesta Pau Casals, había un aspecto que aún preocupaba al Maestro: sentía que sólo llegaba a las clases acomodadas. Por lo tanto, se dirigió a las entidades de obreros y les ofreció sus conciertos a cambio de una subscripción simbólica porque creía firmemente que la clase trabajadora tenía que disfrutar de los frutos culturales de la sociedad a la que contribuía con su esfuerzo; también actuaba influido por el movimiento coral que había impulsado Anselm Clavé. Así pues, el 1925, se crea la Associació Obrera de Concerts (Asociación Obrera de Conciertos), que llevó a cabo una gran labor social ofreciendo conciertos dominicales que representaban un bálsamo en una época de desigualdades.

«Lo que yo quería era una Asociación específicamente obrera, regida y administrada por los mismos obreros que la compondrían. Muy a menudo, los trabajadores permanecen al margen de la vida musical; yo deseaba que esto no ocurriera en mi país; que los hombres y mujeres que cada día pasan tantas horas en las fábricas, almacenes y oficinas, también pudieran participar de la vida musical y en unas condiciones tales que dicha participación les abriera nuevos horizontes, enriqueciera su espíritu». Josep M. Corredor, Converses amb Pau Casals (Selecta, 1967)*.

El último concierto de la Orquesta Pau Casals tuvo lugar el 12 de julio de 1937, en plena guerra civil, en el Teatre del Liceu. Dos años más tarde, cuando llegaban las tropas franquistas a Barcelona, Casals se exilió definitivamente en una pequeña población de Cataluña Nord: Prades de Conflent.

En Prades, Pau Casals se dedicó durante años a la labor de ayudar a los exiliados. Por otro lado, tras la Segunda Guerra Mundial, dejó de ofrecer conciertos en los países aliados por compromiso moral, en protesta por su actitud y permisividad ante el gobierno de Franco. A finales de 1946, aceptó a su primer alumno de violonchelo en el exilio: Bernard Greenhouse. Siguió trabajando en sus composiciones e impartiendo clases a nuevos discípulos que llegaban de todo el mundo, como Zara Nelsova o Madeline Foley.

 

*Obra original Conversations avec Pablo Casals (1955) del mismo autor, posteriormente traducida al catalán. En su edición en español se titula Pablo Casals cuenta su vida (conversaciones con el Maestro) (N de la T.)

 

MÁS INFORMACIÓN

Museo Pau Casals
Avenida Palfuriana, 67
43880 Sant Salvador, El Vendrell

www.paucasals.org/es/

museu@paucasals.org
+34 977 684 276  

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