Colores

El amarillo de Antoni Gaudí El rojo de Joan Miró El azul de Pau Casals El verde de Pablo Picasso
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El olivo y el aceite

Abundante en estas tierras, el olivo fue un árbol muy querido y emblemático para Picasso. En su casa de Notre Dame de Vie tenía olivos plantados y, como se recoge de la visita que le hicieron Joaquim Cortés y Joaquim Ferràs, el mismo Picasso afirma: «Mirad, este paisaje parece de vuestro pueblo, es empinado y está lleno de pinos. Y estos olivos, me dice siempre Dominguín, aquel torero amigo mío, que los corte porque me quitan la vista de la casa y, además, nunca me dan olivas. Pero yo no quiero, me gustan, me recuerdan a Horta».

El molino de aceite es otro de los elementos destacados para los hortelanos que Picasso plasmó en un cuadro. El molino de aceite en Horta era imprescindible para la gente dedicada al cultivo del olivo; en él, Picasso había merendado más de una vez pan tostado y aceite.

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Els Ports

Durante su primera temporada en Horta, Picasso y su amigo Pallarès fueron a visitar el convento de Sant Salvador, a la sazón aún habitado, y pasaron la noche en la cima de la montaña de Santa Bàrbara, en una cueva.

Este fue su primer contacto con la naturaleza ya que, con posterioridad, se adentrarían en el macizo de Els Ports durante unos días.

El convento de Sant Salvador y la montaña de Santa Bàrbara son un excelente mirador sobre la llanura de la Terra Alta, con vistas al verde mediterráneo tan característico, y a las montañas del Parque Natural de Els Ports.

La vegetación del lugar tiene un marcado carácter mediterráneo en que el verde apagado, casi grisáceo, de los pinos o la jara se ve solo alterado por pequeñas salpicaduras de color de la floración de hierbas y plantas, que aprovechan los escasos resquicios de vida para aferrarse a ella.

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Los campos de cultivo

Hoy en día, el paisaje constituye un mosaico agroforestal formado por campos de olivos, viñas, almendros y sembrados, enmarcados a los pies de las elevadas paredes de Els Ports. Estos abruptos relieves, con sus vistosos pliegues, contrastan cromáticamente con las franjas forestales que se intercalan y los cambios estacionales de la viña, los cereales o la floración de los almendros.

El mosaico de los campos de cultivo y su variedad de colores: ocres, verdes y grises (según la estación), conforman un lienzo cubista; colores que fueran característicos de las obras de Picasso y otros artistas de la misma corriente.

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