El fruto de la chumbera
Las chumberas dan abundantes flores sobre el verde apagado de sus pencas carnosas y planas, así como frutos rojos y redondos, que tanto gustaban a Miró y que resaltan la fuerza de la vida. Las hojas de las chumberas, redondeadas, recuerdan a los personajes de Joan Miró. Actualmente, junto a los lavaderos de Mas Miró hay este tipo de cactácea.
Miró consideraba su taller como un huerto y, según él mismo explicaba: «Siempre trabajo en muchísimas cosas a la vez. E incluso en dominios diferentes: pintura, grabado, litografía, escultura, cerámica». En un principio, durante los años 1920, cuando se relacionaba con el movimiento surrealista, había hecho puntuales incursiones en la escultura para conseguir una tercera dimensión en la pintura. En los años 1960 y 1970, en cambio, la escultura pasa a ser una disciplina artística más de su amplio repertorio. Miró empezó modelando cerámicas para fundirlas en bronce y acabó dando vida a los objetos que poblaban su estudio. Construyó nuevas figuras que acoplaba y fundía en bronce, y que solía pintar con una amplia gama de colores, si bien el que predominaba con frecuencia en sus personajes era el rojo.
Fuente destacada: Juncosa Vecchierini, Elena. «Mas Miró (Mont-roig). Aportaciones documentales a uno de los espacios creativos de Joan Miró». Premio Pilar Juncosa de investigación 2011 (Fundació Pilar i Joan Miró, Mallorca), inédito.
